Muerte cruzada, la amenaza latente de Lasso a la Asamblea

Lo ha mencionado en varios espacios de entrevistas, ahora suena más fuerte lo que comenzó como una posibilidad: la temible muerte cruzada. Desde el palacio de Carondelet, la tarde de este 15 de octubre de 2021, el presidente Guillermo Lasso lo reiteró como una opción «probablemente inminente», dos palabras que no conjugan entre sí, pero que las lanzó en un conversatorio con un selecto grupo de medios de comunicación.

Previamente, se lo dejó entrever a la presidenta de la Asamblea Nacional, Guadalupe Llori, en una reunión de casi 1 hora, como medida de presión para que aprueben las leyes enviadas por su Gobierno: desde las reformas a la Ley de Comunicación, a la de Educación Superior, la Proforma 2021 y la Ley Creando Oportunidades.

Sobre esta, ratificó que la enviará dividida en 3: tributaria, laboral y de inversiones, pero lo que no había dicho es que presentará las dos primeras como urgentes en materia económica, porque la Constitución le permite presentar más de una ley de este tipo en Estado de Excepción, y recordó que el país lo está, debido a la crisis carcelaria. La tercera ley (de inversiones) será remitida posteriormente.

Pero ¿Qué es la tan satanizada muerte cruzada?

Este mecanismo lo contempla el artículo 148 de la Constitución, y permite al presidente de la República disolver la Asamblea Nacional por tres causales:

Esta facultad podrá ser ejercida por una sola vez en los tres primeros años de su mandato.

Si el mandatario opta por la muerte cruzada, 7 días después de la publicación del decreto de disolución, el Consejo Nacional Electoral deberá convocar para una misma fecha a elecciones legislativas y presidenciales para el resto de los respectivos periodos.

Hasta la instalación de la Asamblea Nacional, el presidente de la República podrá, previo dictamen favorable de la Corte Constitucional, expedir decretos-leyes de urgencia económica, que podrán ser aprobados o derogados por el órgano legislativo».

Pero esta potestad también la tiene el Legislativo, según lo detalla la Carta Magna en su artículo 130: La Asamblea Nacional podrá destituir al presidente de la República en los siguientes casos:

1. Por arrogarse funciones que no le competan constitucionalmente, previo dictamen favorable de la Corte Constitucional.
2. Por grave crisis política y conmoción interna.

Para proceder a la destitución se requerirá el voto favorable de las dos terceras partes de los miembros del Parlamento. De prosperar la destitución, el vicepresidente asumirá la Presidencia de la República.

Esta facultad podrá ser ejercida por una sola vez durante el periodo legislativo, en los tres primeros años del mismo.

Al igual que en el anterior escenario, el CNE convocará, luego de 7 días de que se publique la resolución de destitución, a elecciones legislativas y presidenciales anticipadas para el resto de los respectivos periodos.

Aunque Lasso ha ratificado su amenaza, al final admitió que activar este procedimiento sería un mal mensaje para los inversionistas internacionales que el país quiere atraer.

Es una salida constitucional pero drástica, que probablemente sea inevitable… Si la muerte cruzada trae como consecuencia que no me reelijan no importa, porque es lo que había que hacer. El inmovilismo no es una opción. Y si después de la muerte cruzada no me elijo y vuelve Correa habrá que ver quiénes son los responsables”.

El presidente espera contar así con el respaldo de bloques como Pachakutik e Izquierda Democrática, para que sus proyectos de ley se cristalicen; de esa Asamblea que amenaza mientras lo investiga por los Papeles de Pandora.

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